El planito secuencia

Desde que toda la internet descubrió en el cierre del cuarto episodio de True Detective que existe una cosa muy alucinante llamada plano secuencia, parece que se ha puesto de moda el recuperar las mayores muestras de virtuosismo cinematográfico en una sola toma. Siempre los buenos, claro, siempre los que parecen aportar un grandísimo valor a la película o serie a la que pertenecen. Y esto está muy bien, sí, pero también es justo recordar otros casos, como este que bien podría ser uno de los planos secuencia más estúpidos de la historia del cine.

Por contextualizar un poco: Tentáculos es la versión que Ovidio G. Assonitis se marca de Tiburón, cambiando aquí el escualo por un pulpo gigante. Assonitis fue uno de los grandes responsables de las copias italianas durante los 70 y 80 aprovechando los grandes éxitos de la industria norteamericana, y de hecho su gran golpe en la taquilla llega con Chi sei?, copia más o menos descarada de El Exorcista (bueno, más que menos) que tuvo una bonita historia de declaraciones en prensa reclamando su puesta en marcha anterior al taquillazo de Friedkin.

Pero vamos al tajo.

Tentáculos es una película absurda, muy absurda, con un guión increiblemente ridículo (y divertido) que se revaloriza con cosas como ver a John Huston en camisón en una de las primeras secuencias. Este plano llega tras una asombrosa concatenación de sindioses, todo esto punteado por algo que no se puede cuestionar: Assonitis tenía una capacidad visual bastante destacable (algo frecuente entre los destajistas italianos, por otro lado). El tío tenía un cierto gusto estético, y solo destrozaba el karma el hecho de que frecuentemente este tipo de capacidades no sirvieran absolutamente para nada.

El plano dura 2’55”, y llega tras la enésima catástrofe provocada por el dichoso pulpo, pero justo en el momento en el que al protagonista masculino se le terminan de hinchar las narices y se plantea la posibilidad de lanzarlo al caldeiro. Una toma única inútil en la que, como se puede ver, se utiliza un gran espacio para mover una grua con travelling, se movilizan a no pocos figurantes, y en el que además se establece un climax trágico con los barquitos que tristemente navegan por el fondo, todo acompañado de una de esas maravillosas  tonadillas que componía Stelvio Cipriani

Aquí el maravilloso plano secuencia en el que sólo pasa… el tiempo.

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